Cómo y porqué no ser un ‘tonto emocional’ en las redes sociales

Hay errores que matan. En su excelente libro ‘Pensamiento Caja Negra‘, Matthew Syed nos habla de dos tipos fundamentales: los cometidos por los pilotos – en los que ellos mismos mueren – y los cometidos por los médicos, en los que no mueren ellos sino otras personas.

No es por ello de extrañar que la industria aeronáutica sea mucho más exhaustiva a la hora de investigar, analizar, categorizar y aprender de sus errores que la Sanidad, en la que desgraciadamente no existen ‘Cajas Negras’ que permitan de una forma objetiva comprobar qué se hizo mal y por qué.

Inteligencia Emocional

Hoy, sin embargo, os quiero hablar sobre errores que no matan pero que te pueden causar muchos problemas personales y profesionales así como grandes dosis de infelicidad. Sobre uno de ellos puedo escribir con toda la autoridad que le concede a uno la experiencia (ese nombre que todos damos a nuestros propios errores, que decía Oscar Wilde), ya que se trata de comportarse como un tonto emocional en las redes y medios sociales.

El recién haber completado un Máster en Inteligencia Emocional ‘magna cum laude‘ (gracias amigos de ENEB) me ha hecho ver a las claras que durante los aproximadamente 15 años que llevo presente y activo en los Social Media mi inteligencia emocional ha brillado por su ausencia. ¿En qué se ha traducido eso en concreto?

La huella digital de un ‘tonto emocional’

Decía Napoleón Bonaparte que «el tonto tiene una gran ventaja sobre el sabio: siempre está contento de sí mismo». Y aquí tendríamos el primer elemento configurador de la falta de inteligencia emocional en las redes: la exaltación del ego y la práctica total y absoluta falta de autocrítica.

En este sentido es para mí muy edificante la comparación con Isra García. Mientras que en el momento álgido de mi éxito profesional yo me dedicaba a dilapidar una fortuna en la autogratificación (sexo y drogas, mayormente), Isra se ha dedicado a estudiar el potencial humano y a vivirlo con su ejemplo como atleta, influencer y empoderador digital. Es para mí uno de los ejemplos más sinceros de inteligencia emocional (o IE) digital que conozco.

¿Desprende tu huella digital Inteligencia Emocional en las redes y medios sociales?

La escritora favorita de todos los tiempos – Agatha Christie – declaró en una ocasión que ‘cuando no hay humildad, las personas se degradan’. ¡Y qué razón tenía! Hay una muy fina línea que separa el compartir tus virtudes y el aportar valor a la comunidad online del tan trillado autobombo del que la mayoría de nosotros tendemos a pecar. Y eso trae consecuencias negativas a la larga para nuestro personal branding o marca personal.

Proyectando nuestra sombra

Ninguno podemos estar a la altura de las aspiraciones de nuestro ego, simplemente porque nuestro ego es una construcción falsa basada en percepciones que en muchos casos son producto de la disonancia cognitiva, el autoengaño y otras tragedias de la limitada mente humana.

La historia que todos nos contamos a nosotros mismos sobre quienes somos no es la Realidad, sino tan sólo una realidad. Una realidad en muchos casos cambiante, por lo que el dogmatismo y la inflexibilidad online constituyen otros de los ejes de nuestro tonto emocional modelo, aquí ejemplificado maravillosamente por Oscar Del Santo.

Según Carl Gustav Jung – uno de los tres padres de la psicología moderna y sin duda un mucho mejor ser humano que los otros dos (Freud y Adler) – la política y la religión eran dos de las áreas que sacaban a relucir lo peor de nosotros y en las que más proyectábamos nuestra sombra psicológica llena de los aspectos reprimidos de nuestra personalidad.

Como español y con el permiso de mi admirado Josep Pedrerol, voy a añadir una tercera: el fútbol. (Por cierto, gracias Josep por todo lo que haces por los becarios y por las oportunidades que les das, cuando los demás les cierran las puertas).

Si entras al trapo y te enzarzas en debates estériles en las redes sociales sobre estos tres temas; la exaltación es la norma de tus interacciones online; si no eres capaz de guardar la calma ante las opiniones más o menos disparatadas de los demás: considérate un miembro VIP del club de los tontos digitales.

(Estoy utilizando el género masculino a lo largo de este post adrede: he descubierto que hay muchos más ‘tontos’ que ‘tontas’ digitales, no me preguntéis por qué).

La transparencia como virtud

Toda persona emocionalmente inteligente y con alto coeficiente de IE es consciente de su vulnerabilidad y de su imperfección, y siempre mostrará una mayor transparencia con respecto a sus fracasos personales y profesionales que el tonto digital, experto en hacernos creer que vive una vida maravillosa en la que todo es de color de rosa.

Y es que el tonto digital siempre es más opaco y autocomplaciente: sus fotos y videos son siempre perfectos, han pasado por diez filtros y está presto a autocensurarse para no transmitir ninguna imagen de debilidad que pudiera afectar negativamente a su inflada autoestima.

Tonto digital certificado 😉

Además de crear polémica innecesariamente y de incendiar las redes sociales con sus comentarios, los desprovistos de IE suelen resultar pesados y repetitivos, porque su tema de conversación preferido suele girar en torno a ellos mismos. ¡Qué diferencia con la de aquellos que se centran en aportar valor con contenidos de alta calidad, como recomienda Eva SanAgustín!

Errores que dañan

La falta de inteligencia emocional no sólo nos daña a nosotros mismos, sino que daña también (a veces de forma muy grave) a los demás. En una era en la que los niños ya tienen presencia digital desde una edad muy temprana, es fundamental el que reciban una educación en inteligencia emocional digital.

Para niños y mayores, aquí os dejo los cimientos sobre los que se edifica la Inteligencia Emocional online:

  • Una dosis saludable y permanente de humildad y autocrítica
  • Una conversación empoderadora para una misma y para los demás
  • Un sí decidido a la autopromoción sana y un no rotundo al autobombo
  • Una actitud abierta, empática, tolerante y flexible
  • Un reconocimiento periódico de nuestros fracasos y errores, así como de las lecciones que hemos extraído de ellos.

Espero que esta reflexión os sirva de ayuda y aprovecho para pedir perdón a todos/as los/as que haya podido ofender con mi ‘tontería emocional’ digital en los últimos 15 años. Recordad que perdonar también es una muestra de Inteligencia Emocional 🙂

Oscar Del Santo

¡Hola! Soy un comunicólogo, formador y coach bilingüe especialista en comunicación digital. Centrado en las soluciones y no en los problemas.

Hasta el momento he escrito tres libros sobre Twitter, la Reputación Online y el Marketing de Atracción o Inbound Marketing.

En este 2020 tengo la suerte de enseñar Nuevas Tecnologías y Marca Personal en la Escuela Universitaria del Real Madrid - Universidad Europea y de colaborar con el Centro de Formación Mendibil de mi Irun natal.

Contáctame si puedo ayudarte en oscar@oscardelsanto.net
Oscar Del Santo

2 comentarios en “Cómo y porqué no ser un ‘tonto emocional’ en las redes sociales

  1. ¡Encantada de conocerte Oscar! Aquí otra irundarra 🙂

    Me fascina la Inteligencia en cualquiera de sus dimensiones (biológica, emocional, neuronal y espiritual) porque considero que es una de las herramientas más potentes para que el mundo avance sin absurdas guerras (de ego) y sin demasiado sufrimiento. Sí con el suficiente dolor para mantenernos fuera de nuestra «zona VIP» (por no decir confort)

    Espero coincidir en alguna meet up o WordCamp contigo Oscar para charlar más profundamente ¿no? [te he conocido por Pablo Moratinos]

    AB+

    PD: Me ha encantado la parte «hay más tontos digitales que tontas» ¡pero es de serie! y lo más importante ¡¡se puede resetear con un buen chispazo!! (jajaja) Me reitero, encantada de conocerte.

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